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viernes, 21 de febrero de 2025

Topiarios... un relato con




Que los lectores amen lo que un autor escribe, está en la categoría de aquellas cosas que, como decimos coloquialmente, “no tienen precio”.

Recibí un mensaje de audio en que un grupo de señoras que participan del taller de mi querida amiga, la escritora Amely Duvachelle, comentan las razones por las que han quedado prendidas de mi relato breve “Topiarios”, incluido en el libro “Antipódica”. Ellas dicen:

* ”Es inolvidable. Es maravilloso. Se ve a la anciana en su jardín, con sus guantes grandes y su tijera de podar. ¡Enhorabuena”.


* ”A mi me hace mucha ilusión qué hay personas con esa cabeza privilegiada, que pueden escribir cosas bonitas. Así que en enhorabuena”.


* ”Es un relato muy bonito, que nos ha gustado”.


* ”Es un relato que no podemos olvidar”.


* ”Se puede ver a la anciana cuidando con espero su jardín, sus Topiarios”.
 
Me ha llenado de emoción este entusiasmo de estas lectoras españolas. 
Y aquí les dejo el relato… y quedo a la espera de sus comentarios.


Topiarios

La vieja caminaba con absoluta placidez por el amplio jardín. Subía y bajaba peldaños entre las terrazas de pasto verde y los hermosos jarrones de mármol llenos de jacintos emplazados al comienzo y al final de las amplias es- caleras centrales. Al fondo una laguna de azul inquietante reflejaba las nubes del cielo de otoño. Era una tarde templada en un día más bien triste y frío.

Vestida con pantalones de denim azul claro y una chaqueta a grandes cuadros blancos y rosa, las manos se le veían desmedidas dentro de dos enormes guantes de jardinería. En la derecha llevaba una gran tijera podadora de filo plano y en la otra una muchísimo más pequeña, con punta agujada.

Daba algunos pasos y se detenía frente a uno de los cientos de topiarios distribuidos al azar por todo espacio visible. Curiosamente el conjunto atraía la mirada y obligaba a detenerse para observar en detalle en vez de provocar desagrado por su aparente desorden.
La expresión de la mujer mayor variaba según si le parecía adecuado o inapropiado el estado o la evolución de la planta.

Unas veces su rostro se llenaba de luz y paz... Otras, fruncía el ceño y la ira ponía sus mejillas rojas mientras pateaba enérgicamente contra el suelo. Tomaba la tijera, de acuerdo a cuál fuera la dimensión de lo que consideraba el crecimiento: “¡Feo!, ¡Horrible!” o simplemente “Insoportable”. En este último caso su voz era más triste de lo habitual.

—Mamá, la jardinera vieja se desnudó y ahora se está metiendo a la piscina —gritó con su voz aguda de niña de seis años mi pequeña hija.

—Es tu abuela, Hanna —le respondí aunque a ella le costaba comprender la situación—. Ya sabes...

Hanna sabía pero no entendía.

Era mi vieja, mi querida vieja, a quien el tiempo había dado tantas lecciones y tratado tan mal, tras una juventud de oropeles, belleza y éxitos tempranos. Pero aquí era feliz.

      Desde que yo era muy pequeña me contó su más preciado sueño: ser una simple jardinera encargada de los topiarios de un palacio. Primero tuve que trabajar como burra para llegar a ser suficientemente rica y poder comprar un palacio, aunque fuera modesto, y luego ya todo fue más sencillo, conseguir los arbustos y traerla a vivir conmigo.

Es tan gratificante verla caminar entre las pequeñas plantas a las que ella ha ido dando tantas formas extrañas y bellas... Tantas como los habitantes de sus sueños desde que fue a parar a la casa de orates cuando yo apenas tenía 15 años.”


Pueden comprar el libro digital o impreso en Amazon.No olviden dejar sus comentarios.
🪶

Excelente Resultado del Primer Taller de Escritura Creativa y Terapeútica







“Superó con creces mis expectativas y me parece una excelente manera de iniciarse en el mundo de la escritura”, Nicole Eckman.

“Excelente experiencia. Motivadora e instructiva”, Oscar Bize.

“Me encantó el taller, sin duda una linda experiencia para quienes (…) quieran atreverse a dar el paso a narrar una historia o memoria”, Paula Deneken.

“Nunca pensé que fuera capaz de escribir un pequeño cuento y lo hice. Me sentí muy feliz”, Eliada Bilbao.

“Aprende a Contar TU Historia”, mi primer taller de escritura creativa y escritura terapeútica tuvo uno alumnos maravillosos que fueron y serán fuente de gratitud por confiar en mi y de inspiración para seguir trabajando como Storycoach

Pronto abriremos una  oportunidad para quienes están interesados en la segunda versión del taller.


Escríbenos a 📩 taller.anavictoriadurruty@gmail.com



 


jueves, 3 de agosto de 2023

Sobre mis Relatos Breves




       PRESENTACIÓN"ANTIPÓDICA"

      Rogelio Sánchez Molero

       CÁMARA HISPANO CHILENA 

        AULA “MANUEL ARRIBAS REDONDO”


                         30 de junio de 2023


APRENDÍ A LEER. ENTONCES COMPRENDÍ QUE EL MUNDO NO TIENE FRONTERAS NI SECRETOS PARA (Idea, sin pulir para empezar una gran novela).


Aunque luego tuve que soportar la reprimenda de Alejandro Jodorowsky cuando dice que “la palabra que describe el mundo no es el mundo”.


Ana Victoria Durruty nos convoca hoy, en esta Cámara Hispano-Chilena, para presentar en “Antipódica”, una puerta abierta al mundo desde su mundo. Una mirada con los ojos de esta chilena, desde los días oscuros de la pandemia y el confinamiento. Una colección de relatos, cuentos o reflexiones breves.


Lo primero que me llamó la atención del libro fue, precisamente, su título: ANTIPÓDICA.


Bien podría sonar, en estos tiempos de Google, de redes sociales y de relaciones virtuales, a una pócima secreta; o a una secta aún más secreta. Pero no. Esta colección de relatos. Esta gavilla de vivencias. Este manojo de cuentos, se agrupan bajo un enigmático título ofrecido por una palabra que nuestro diccionario desterró de sus páginas pero que las ocupaba hasta no hace mucho.

El Diccionario histórico de la lengua española (1960-1996), definía

Antipódica: perteneciente o relativo a los antípodas o a las antípodas.


Y de esto trata la obra de Ana Durruty. De enseñarnos el mundo visto desde el punto de vista de una mujer nacida y criada en Ovalle, en la provincia del Limarí, en Chile, a más de 10.500 kilómetros de distancia. Por eso, comenzaba yo diciéndoles que leer me ha borrado las fronteras del mundo. Me ha mostrados sutilmente las tierras chilenas. Casi en nuestros antípodas, geográficamente hablando.


Pero esto es solo nominalmente. Porque después de leer Antipódica, uno siente, ustedes lo sentirán, que lo que allí está escrito no dejan de ser vivencias, sentimientos, percepciones que todos hemos tenido en estos recientes tiempos pasados de la pandemia. No se coloca Durruty en las antípodas de nuestra manera de vivir o de sentir, a pesar de la inicial distancia espacial.


Y enlaza esta aparente distancia geográfica, con una idea que tuvo su predicamento hacia mediados del siglo XX: Chile, recogida tras la sombra imponente de los Andes, no desarrolló una Literatura con carácter propio, autóctono. Antes bien, dejaba traslucir influencias de los autores europeos. A pesar de su “aislamiento” geográfico siempre estuvo en contacto con las corrientes cosmopolitas del arte. Mantenía esto el escritor y periodista chileno Armando Donoso, allá por 1943. Y lo hacía partiendo de una aseveración que, quizá todos, podemos suscribir: La cultura no se improvisa. Es fruto de la observación, de la adaptación, de las vivencias y de haber bebido en muchas, muchas fuentes.


Pero eso, afortunadamente, ha cambiado en los últimos 80 años. Chile ha manifestado en estos tiempos una madurez que permite hablar de Literatura Chilena, con nombre propio y con propio estilo.


¿Quién no conoce la obra Jorge Edwards, José Donoso, Alejandro Bolaño o Isabel Allende? Y, sobre todo en Poesía, ¿quién no ha leído los versos de Nicanor Parra y los de sus dos premios Nobel: Gabriela Mistral y Pablo Neruda?


Chile tiene ya su Literatura. Esa a la que pertenece Ana Durruty y su “Antipódica”.


Les decía que no sabría decir, o me daría igual decir, si son relatos o cuentos los que nos ofrece la obra. Observarán que uso los vocablos “cuento” o “relato” de forma indistinta. Y lo hago conscientemente. Porque creo que ya ha llegado el momento de superar el debate acerca de lo que sean uno u otro. Porque si nos encorsetamos en categorías, en definiciones, en pesos y medidas, acabaremos ahogados y sin saber qué decir.


“Antipódica” es un claro ejemplo de lo que quiero decir.


Se trata, más allá de discusiones teóricas o académicas, de poner la pluma a merced de la imaginación. Urdir historias de tal manera que uno no sepa hasta dónde llega lo real y dónde empieza lo fabulado. Que todo lo escrito forme parte del arte de narrar.


Ana Durruty continua en su “Antipódica” la tradición de grandes narradores. Recoge los cabos y despliega velas para navegar los mares que han surcado tanto autores del lado de acá: Ana María Matute o Ignacio Aldecoa; como de sus antecesores en Chile: Baldomero Lillo, Eduardo Barrios o Marta Brunet.


En unas pocas líneas Ana Durruty consigue captar y mantener nuestra atención. Lo cual es una ventaja en este tiempo que vivimos: tiempo de prisas y breves pausas, donde los mensajes cortos nos inundan; donde cientos de impulsos nos distraen. En este tiempo en que leer una novela de hondura puede suponer una auténtica gesta, estas pequeñas historias son como pequeñas islas literarias, que nos atraen por su belleza sencilla. Permítanme, a modo de ejemplo, que les lea el titulado “Plenilunio”:


En el amplio arco del cielo el Sol regala sus últimos destellos mientras detrás de las montañas lejanas asoma un delgado arco albo que anuncia plenilunio. Toda la escena parece cliché menos el dolor que atraviesa la mirada de la mujer sentada en la terraza. Una ráfaga de aire salobre acompaña al olor de las rosas que Victoria trajo cuando plantaron la viña con la ilusión de disfrutar sus mostos juntos en la vejez.


A través de los lugares y personajes que aparecen en sus cuentos, Ana Durruty va dejando muestras de esto que les vengo diciendo. Porque en “Antipódica” podremos hallar vocablos casi olvidados de nuestro rico idioma como topiaria (el arte de podar árboles y jardines de forma artística); o americanismos que para los peninsulares sonarán extraños como bajativo (que es esa copa de licor que se toma después de las comidas) o remezón (terremoto ligero o sacudimiento breve de la tierra).


Pero encontraremos también frases que nos harán pensar; o citas casi lapidarias, al menos para quienes nos ocupamos en este oficio de la Literatura:


  • “Un escritor no puede temer a los signos de puntuación”. Pero en el cuento “Comas asesinas”, Gabriel Anss, acabó angustiándose frente a sus propios escritos: las comas son mortales…
  • “Pintar y escribir no son lo mismo pero tienen la misma raíz de la locura”, escribe Ana Victoria en “Yo, Claudia”.
  • O la reflexión de quien ha viajado por el mundo y acaba concluyendo que: “Ya nadie me conoce en ninguna parte”, en el relato “Desconocida”.

Los cuentos que nos propone Ana Victoria son un reflejo de la vida misma, sobre todo, en esos momentos de pandemia, tan crueles, tan angustiosos para muchos. Pues, lo que no sirve para un cuento, no nos sirve para la vida. Los temas que trata son la vida misma.


Así, leyendo el relato “El coro de las almas” se nos encoge el corazón siguiendo la historia de la joven ginecóloga, Cornelia; su vocación era traer vidas al mundo, no entubarlas para que respiraran unos días más en un intento desesperado por vencer a un virus; y al final ella misma acaba sucumbiendo al fatal coronavirus.


Caben también los recuerdos. Así el relato “Puras” donde dos chilenas, madre e hija, recorren las tierras de Burgos que vieron nacer a la abuela, y lo hacen en un coche color pistacho al que acaban bautizando con el nombre del abuelo Román.


Aparece en el libro el amor virtual; en cuento el que titula “Similar” donde Delia acaba añorando más su soledad cuando conoce, en el mundo real, a Edward, el personaje virtual que le había enamorado por internet; o en “Yo no soy esa” en el que Francisco cree hallar en un chat a quien le diera el primer beso hace tantos años.


Los celos en el titulado “Cielo Bonito” donde es el “nosotros” de quien la protagonista se encela.


La magia, en el titulado “Nariz” donde un curioso personaje acabe volando hacia el interior de El Jardín de las Delicias de El Bosco, en el Museo del Prado…


La lectura de estos cuentos, o relatos o vivencias, nos permiten adentrarnos en el imaginario de esta escritora chilena que las ha transcrito dando rienda suelta a esa poderosa pulsión de los seres humanos que es la de contar historias.


Yo les invito esta tarde a que tomen el libro en sus manos. A que paseen por sus páginas y se deleiten con cada una de las historias que Ana Durruty nos propone. No se arrepentirán.


Presentación en Madrid


Este es el texto con que el escritor español  Rogelio Sánchez Molero presentó "Antipódica" en la actividad con que se inauguró este espacio para la cultura en la Cámara Hispano Chilena de Cultura de Madrid, España junto a Amely Duvauchelle, poeta y vocal de cultura de la Cámara, gracias a la invitación de Ramón Sánchez y a la acogida del presidente de la misma institución, Danilo Aravena.

Más detalles de la actividad en el siguiente link en LinkedIn:


miércoles, 5 de abril de 2023

Escritora Mestiza


Tres estudios, un poema y un cuento en el análisis de la literatura indigenista, en una visión muy personal de la autora en la búsqueda y el descubrimiento de ser un aporte al debate sobre el mestizaje, el indigenismo y la literatura latino y mesoamericana.


La primera parte aborda un estudio comparativo entre la obra "Los Ríos Profundos" del escritor peruano José Miguel Arguedas y la novela "El Sueño de la Leona" de la escritora chilena, Ana Durruty.

Asimismo incluye un poema sobre el mestizaje y la importancia de lo indígena en la literatura latinoamericana, y un cuento titulado "Piunkiñú", sobre dos amigas en un viaje en búsqueda de la identidad.

Los trabajos fueron presentado en el  I Conversatorio Internacional de Literatura Indigenista realizado como un homenaje al escritor indigenista José María Arguedas, patrono de la promoción 1972 de la unidad escolar Santa Isabel de Huancayo que organizó el encuentro y que fue también estudiante isabelino.


Para comprar "Escritora Mestiza" en Amazon: ESCRITORA MESTIZA

viernes, 24 de febrero de 2023

Libro con Destino Errante


 

Columna de Opinión de Ana Durruty en que explora vínculos con la zona sur de Chule, más específicamente Pucón.





Postales Emocionales

 



"La lectura del libro Antipódica de Ana Durruty es un viaje por textos que resultan ser vívidos y visuales, generando incluso lo que la autora denomina como 'postales emocionales' para hacer alusión a un cierto tipo de texto que evoca emociones que casi se pueden palpar a través de la lectura", afirma el gestor cultural, profesor Carlos Contreras. Precisa que "la diversidad de lugares y sensaciones que ofrece Antipódica es, sin duda una experiencia de placer estético-literario imperdible".

Carlos Contreras fue el presentador de "Antipódica" en el evento realizado el 16 de febrero de 2023 en la Biblioteca Regional Gabriela Mistral de la Serena.

El acto contó con un público muy compenetrado y cálido que junto al excelente trabajo del presentador, generaron un ambiente perfecto. En ese contexto, encontré lo que considero una definición muy acertada de mis relatos breves: "postales emocionales".

Esta expresión hace alusión al hecho de que mis cuentos breves son composiciones de texto que apelan a los sentidos, que de cierto modo se pueden palpar (como señala el profesor Contreras), escuchar o saborear, y generan sensaciones emocionales de diverso tipo.

También realicé una lectura de uno de los cuentos de Antipódica, "El camino de la seda", cuyo inicio rescaté en el video que subí a YouTube aunque usando de base otro registro realizado durante la actividad.

En el siguiente link puedes verlo: LECTURA CUENTO (Subtitles in English)


sábado, 11 de febrero de 2023

Escritura y Terruño


El proceso creativo y la experiencia personal, desde el vínculo con mi ciudad natal (Ovalle, Chile) y los desafíos sicológicos que encierra la escritura creativa.

Resumen de la presentación del libro de relatos breves Antipódica, junto a la autora de la Saga Elementales, Nathalie Alvarez en la Feria del Libro de Ovalle, el 9 de febrero de 2023.

La actividad estuvo en el marco de la jornada inaugural de la 23 tradicional Feria del Libro ovallina, y contó con la participación del director del Museo del Limarí, la directora de la Biblioteca Víctor Domingo Silva, y escritores locales como Mario Banic, Sandra Castillo y la poetiza Irina Paz Irarrázaval, entre un público que realizó entusiastas preguntas.

En el siguiente link puedes ver el video, que también tiene subtítulos en inglés:

lunes, 30 de enero de 2023

Presentación Antipódica On Line


Transmisión online: Presentación Antipódica



Junto a dos mujeres vinculadas de diferente manera al mundo de la literatura, nos reunimos vía Instagram el 13 de diciembre de 2022 para realizar la presentación online de mi nueva obra: Antipódica.

Antipódica es un libro que presenta 45 relatos breves, llenos de la magia propia de mi imaginario. Los cuentos transcurren en diferentes partes del mundo incluido Gran Bretaña, España y, por supuesto, Ovalle, Chile, y abordan el amor y el desamor en tiempos de pandemia y Tinder, entre otros sorprendentes temas.

Los relatos están escritos con la perspectiva de las antípodas... desde las extremas lejanías geográficas del planeta y desde más allá de los límites de las misteriosas y muchas veces inquietantes profundidades de la mente.

El libro está dedicado a las víctimas del Covid-19, que cambió la vida de todos los seres humanos en los albores del siglo 21, de múltiples, innumerables e inesperadas maneras.

Claudia Yagnam, es la artista chilena autora de “Burka”, la obra que ilustra magníficamente la portada de este libro. La obra ganó en 2022 un importante premio nacional de mujeres pintoras chilenas.

La presentación de Antipódica  el 13 de diciembre fue hecha desde Barcelona y me reuní online con la poetiza Amely Duvachelle y la bookstagramer @letrasenlacama / @yaribooks_ig

El libro será presentado presencialmente en la jornada inaugural de la Feria del Libro de Ovalle el 9 de febrero y en la Biblioteca Gabriela Mistral de La Serena el 16 de febrero.

La lectura bilingüe en Londres será el 15 de marzo a las 6 pm. El lugar está por definirse.

Próximas presentaciones en Santiago de Chile, Buenos Aires y España. 

Presentación Antipódica

Comprar ANTIPÓDICA AMAZON

lunes, 26 de septiembre de 2022

Conexión Ancestral


"'¡Qué hermosura! ¡Qué armonía!' sentía que gritaba su espíritu liberado por las fuerzas de la naturaleza, aunque estuviera presa momentáneamente en esa habitación junto a él. Supo que lo cerros se regocijaban de la humedad, los bulbos iban a florecer apenas unos meses más tarde, que este año los quiscos brotarían en carnosas flores rojas y blancas y los chaguales amarillarían, en una fiesta de la primavera, aromática y bullente de insectos polarizadores, velludos y adormilados por el calor".

Esta escena transcurre en Combarbalá, una ciudad cordillerana y mineral del norte de Chile. Es la voz de Dominga del Rosario, undécima de las doce mujeres protagonistas de la saga femenina de la novela "El sueño de la leona".
 

martes, 27 de julio de 2021

Emparentadas

 




En otro mundo hubiéramos sido primas. Por lo menos. O quizás hermanas. La misma frente, la misma boca delgada. Sobre todo la misma nariz. Fuerte, prominente; llena de carácter. Amenazante. Allí sentada frente a mi en el vagón del tren de Paris a Biarritz, podía observar a mis anchas su figura recortada contra el ventanal que iba revelando los paisajes cada vez más verdes que nos acercaban al País Vasco francés.

No me extraño mucho que se parara junto conmigo cuando nos acercábamos a la estación de mi destino. Tampoco que tomara un taxi unos pocos minutos antes que yo me embarcara en el mío rumbo al local de Europcar en el aeropuerto. Debo admitir que me extrañó un poco volver a encontrarla en la garita en que debía retirar el auto en que pretendía embarcarme en un recorrido por las tierras de los Pireneos Atlánticos que alguna vez habían habitado mi bisabuelo Jean y todos sus antepasados hasta los inicios de la historia. Pero, bueno, siempre puede haber coincidencias.

Desde antes de llegar al hotel comencé a disfrutar del placer de estar en el lugar en que uno debe estar; aquel lugar en la Tierra en que tu cuerpo se siente naturalmente cómodo con la temperatura, el paisaje y la luz. Aquellos parajes que sientes que conoces desde siempre aunque nunca hayas estado antes. Donde sabes que sabes más de lo que crees y conoces los árboles y las flores y los nombres de las aves porque deben llamarse así.

Pero cuando logré estacionarme en una de las callecitas de Hasparren y vi el auto rojo que ella había arrendado, unos pocos metros adelante, pensé que algo no andaba bien, que eran demasiadas casualidades juntas. Pero no me atreví a hablarle, porque mi francés era precario y ella estaba conversando con fluidez en el idioma que, obviamente, era su primera lengua.

Con los recortes de tiempo puedes hacer una vida entera nueva. Si aprovechas al máximo cada tramo de camino, sacas el ticket antes que otros en la fila de la farmacia, tomas justo el vagón del metro antes de que éste parta, entras al banco antes de que cierre sus puertas esa jornada, sales rápido y tomas el taxi para almorzar en la mejor mesa del restaurante con tu mejor amiga, terminas a una buena hora la merienda, alcanzas a comprar lo que necesitas en la librería, llegas a tu casa cuando hay luz, sacas la ropa de la secadora, y así sucesivamente, siempre aprovechando hasta el más mínimo resquicio del tiempo, puedes en efecto tener el premio de hacer todo lo que deseas y aún más, hasta juntar la cantidad de saldo suficiente en la cuenta de tu vida actual, para alcanzar a vivir una adicional.

Pero nunca se me ocurrió que hubiera una persona viviendo mi otra vida.

-Hola, alcancé a escuché en el rent a car que tu apellido es Gaitía. Yo soy Begoña Gaitía-, me saludó ella finalmente en perfecto español, creo que al ver mi cara de perplejidad a menos de un metro suyo, donde me había quedado plantada después de bajar del auto.

Recordé la batalla dada por mi madre antes de mi bautizo, cuando mi abuelo insistía en ponerme Begoña y su nuera –acertadamente para mi gusto- evitó el tradicional nombre vasco con el sencillo artilugio de ofrecer llamarme como mi abuela.

-Hola, yo soy Rebeca Goitía- le respondí con una sonrisa cuando ya me habían vuelto los colores, la movilidad y el habla.

Nos quedamos hasta tarde conversando en el único cibercafé de Hasparren, hasta que la tarde se hizo noche y el azar tuvo un sentido.

(Hasparren, País Vasco)


(De Luna de Burdel)

Plus Ultra








Corrí, corrí como una loca, detrás de ti, le estaba explicando la mujer mientras jadeaba. Sólo entonces, él se detuvo y miró hacia al costado, con una mirada desconocida. Desentrañó el hondo significado de las palabras perdidas en el recodo anterior del tiempo. Recordó tantas de aquellas cosas que había olvidado con escrupulosa paciencia, para que nunca, nunca jamás, le volvieran a atormentar.
Pero, fue también en ese preciso minuto en que se miró a sí mismo y descubrió que se había perdonado. El hombre sintió cómo sus ojos claros se vaciaban en un desconocido mar de alivio. Detuvo sus pasos, anhelando que ese gesto pudiera congelar el tiempo. Se sentó en la acera, apoyó sus hombros en el poste del alumbrado público y dobló sus rodillas hasta rodearlas completamente con sus brazos. Mientras se aclaraba su visión contempló con serenidad el tatuaje en el antebrazo derecho, lamentando no haberse hecho aquel que quería grabar en la parte superior. Tantos años atrás tuvo en algún momento la imagen clarísima del escudo de la España del Generalísimo Franco que iba a imprimir en su piel. Luego, ocurrió algo extraño. Rememoró con dolor, diez años después, la tarde en que ella nunca más volvió. Partió como llegó, inesperada y avasalladora. Tan efímera, que durante largos meses pensó que había sido irreal. Con el paso de los años, se preguntó si ella lo recordaría. Si él habría sido real para ella. Al final únicamente quedó la frase que la mujer le pidió que guardara, te has ganado un lugar en los buenos momentos de mi vida. Siempre tendrás un lugar en mi corazón. El día en que el hombre cumplió cincuenta años, buscó hasta encontrar los datos de la mujer. Cuando llegó a su puerta en ese pueblo del norte, tras viajar atravesando casi todo el país, comprendió que la señora de sesenta años que regaba el jardín no lo reconocía. La miró con sus tristes y profundos ojos de cielo y comenzó a desandar el camino. Corrí, corrí como una loca detrás de ti, le estaba explicando la mujer mientras lo observaba, sentado allí en plena calle. El sol se descolgaba sin piedad esa tarde de mayo. Ella se agachó hasta quedar reclinada de rodillas junto a él. Comenzó a desabotonar su blusa amarilla que se deslizó por un costado de su cuerpo, dejando al descubierto su femenino hombro derecho. Luego giró lentamente, para mostrarle a él, un escudo de España, en el que se leía con claridad Plus Ultra. Más Allá.


(Cuento de libro "Cínica").







miércoles, 2 de junio de 2021

Desenfreno coral

 

Brasilia


Es extraño saber lo obvio, si los ambientalistas hubieran existido a mediados del Siglo Veinte yo no hubiera nacido en Brasilia. Porque Brasilia no hubiera existido. Habría nacido en cualquier ciudad, o quizás en medio de la selva amazónica. ¿O tal vez no habría nacido? Si mi destino era nacer en Brasilia, y sólo ese era el designio, tal vez no habría nacido. En realidad hubo muchas razones para que no viera la luz de esta ciudad tan inexplicable como el afán de los seres humanos de conquistar algo. Algo, cualquier cosa. Fama, libertad, dinero, afecto, cuerpos ajenos, descendencia fértil, dominio sobre otros animales, redes sociales vía internet, un lugar en la historia de la especie y hasta la eternidad en la vida después de la vida. Y, por supuesto, ¡cómo no!, la tierra misma. Ser dueños, poseedores, reyes absolutos de un pequeño pedazo de la superficie del globo.

Brasilia no es un trocito. No es un detalle menor.

Brasilia es una joya perdida en la pléyade de ciudades que salpican la geografía del país más grande de Sudamérica. Pertenece a ese afán racionalista que apostó por las grandes avenidas, los edificios de formas extravagantes y la reafirmación del poderío del hombre para doblegar a la naturaleza. Brasilia no es zamba, ni mulatas de culos enormes y fláccidos en playas atlánticas. Es como un eslabón misterioso entre lo que Brasil es y lo que le gustaría ser. Un símbolo de poder desprovisto de alma.

Es mi ciudad natal, y para mí siempre será hermosa. Y así permanecerá en mi memoria inmortal, cuando la recuerde desde el más allá, aunque las centurias la conviertan –como antes a Chinchen Itzá- en un nuevo mito cubierto de vegetación destinado a ser descubierta por arqueólogos del futuro.


(De Luna de Burdel)