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viernes, 9 de diciembre de 2022

La materia de que estoy hecha




La materia de que estoy hecha 
huele a silencio milenario 
y a sangre fresca de multípara.

La materia que ha formado mis huesos y mis venas 
y la oquedad de mis ojos 
es dolor de niña sin infancia
de nómade sin destino 

La materia de que estoy hecha es oscura y luminosa
dulce y amarga
jugosa y agria
y grumoso requesón lechoso 
mero anuncio de sustancia añeja.

Leve y frágil hasta que se torna mortal lanceta de avispa.

Mi naturaleza tiene aroma de rosas y vainilla azucarada 
suave y húmeda antes del coito salvaje.

Mis pesadillas nacieron antes que mis sueños 
cuando aún saboreaba el líquido amniótico en el vientre de mi madre.

Soy materia de polvo de los Pirineos fecundado en salares de las altiplanicies mesoamericanas.

Mi piel toda fue curtida bajo las boreales aun antes de poblarse las tierras que separan las mareas pacíficas de las atlánticas.

Y mis ojos tienen impresa la luz mediterránea
que baña la cuna de los romanos mientras Baco pinta mis uñas con el color del vino viejo. 

Ares se goza en la batalla de mi corazón y mi mente
donde ha plantado la semilla que brota en pálida desdicha perenne
fertil de culpa.

La materia de la que estoy hecha sabe a abandono triturado por la fuerza de la sobrevivencia 
a tripas que fueron corazón.

Mis labios besan la culpa con pasión de demente y ansiedad de iluminada.

La vida se nos va 
y la materia de la que estoy hecha clama por volver a sus fueros 
y causar el caos de la dispersión.

Toda coherencia amenazada 
por la inocente ley de la vida.

Lluvia escasa y prudente espera.

La palabra final del dios de los dioses
que se compadece de tanta locura
y tanta lucha
y tanto dolor 
y tanto abandono

Porque la materia de la que estoy hecha no fue hecha para ser amada.

Porque la materia de la que estoy hecha fue hecha para ser liberada
como polen de flor homínida
que se esparce en miles de genes sobre la superficie de un planeta entero
de una eternidad sin príncipio ni fin 
de una dimensión cósmica celestial y carnea
espiritual y animal
sin inicio y sin final

Porque la materia de la que estoy hecha lleva condena inscrita y fecha de expiración
diseminación 
en diminutas partículas que un otro yo
llevara en sus genes también ajenos
o en su estómago después de comer pastel de chocolate 
o en una lágrima sin mucho destino o en el aire que respira 
o en la sinapsis que todo lo explica 
y que nada explica.

Yo soy materia de deseo, de olvido y gloria ajena.

Yo soy y no soy materia.